¿El fútbol de mujeres es el fútbol de antes... o del futuro?

 de MAROGAR .  artículo leído 187 veces

“Le estamos dando una importancia excesiva a la táctica y eso nos lleva a un fútbol mecanizado”. (Víctor Fernández).

En la “Eurocopa Femenina 2017”, la Selección holandesa ganó a la danesa por 4-2, obteniendo su primer título en la historia. Fue visto por 4 millones de telespectadores. El partido se jugó en el estadio del Twente, en la ciudad de Enschede, con una asistencia de casi 30.000 espectadores. Hasta ahora, esta competición la dominaba Alemania. La Seleccionadora holandesa Sarina Wiegman aseguró: “Se abre una nueva etapa en este deporte”.

 “Las holandesas jugaron como un equipo unido y a la ofensiva”, según la crítica deportiva, sin más género de detalles técnico-tácticos. Ambas Selecciones llegaron empatadas al descanso. Wiegman, la Seleccionadora holandesa, dijo: “La Federación Nacional debe promocionarlo desde la infancia; también los partidos mixtos entre chicos y chicas, para estimularlos a todos”. Las crónicas fueron escasas, sin embargo, la televisión estuvo presente en todo el torneo y nos mostró cuestiones de las que tomé nota según mi propio criterio.

En general, fue un disfrute el Campeonato la gran facilidad de las mujeres futbolistas para correr amplios recorridos, mostrando un nivel atlético de primer nivel con gran movilidad en las múltiples idas y venidas del juego. Fue evidente el buen manejo de balón, buen toque en corto y largo, gran profusión de tiros a puerta desde distancia que en el fútbol de hombres siempre echo en falta. Prácticamente en todos los partidos, no solo en la final, las futbolistas tomaban el balón y corrían con él hacia delante, sin retrasos, sin pausas, sin especulaciones, buscando el enfrentamiento y el desborde de las oponentes, regateando y continuando la carrera hacia delante, la pausa no fue una de sus mejores virtudes, salvo excepciones (España se distinguió en esta faceta, pero denotó falta de velocidad física en bastantes futbolistas). También me sorprendió, favorablemente, el juego de cabeza. En la disputa de balón no se cohibían mostrando acciones con fuerza y, además, rastreando al suelo con frecuencia para conseguir cortes, anticipaciones y despejes de balón.

Los vicios actuales del fútbol todavía no llegaron a las mujeres. Me refiero al exceso de toque en zonas neutras sin avanzar en los ataques, sin traspasar líneas ni obteniendo superioridades para buscar la iniciativa y la claridad que permita llegadas a puerta. Me llevan los demonios el “sobre-toque” del fútbol actual de los hombres, los centrales se la dan a los laterales y éstos se la devuelven a los centrales a pesar de que nadie les presione y podrían controlar y avanzar en conducción. Una rueda viciosa que no lleva a ninguna parte, que contabiliza tantos por ciento de posesión de pelota, pero, en esencia, son acciones mentirosas. Los hombres, cada vez menos, enfrentan al contrario en penetraciones con balón, se está olvidando el desborde, o no se está intentando, y se asegura el balón en exceso sin asumir riesgos en conducciones que dividan a contrarios y provoquen “estampidas” generadoras de espacios.

Por eso me gustó el fútbol de las mujeres, porque “juegan al fútbol como antes”, no han descubierto el “tiqui-taca” que solo cubre valores estéticos y estadísticos de dudosa eficiencia. Y su esfuerzo es bestial, qué manera de correr hacia delante y hacia atrás, por supuesto a veces perdiendo posiciones y olvidándose de las vigilancias. Los golpeos en largo son magníficos y no se distingue para nada el género de quien golpea; han superado a los hombres por encima de las expectativas en lo que se refiere al tiro de distancia en frecuencia y precisión; las mujeres tiraron muchas veces, con tiros muy intensos y con ambas piernas, con mucha confianza y no al albedrío de ver qué pasa…

Las carreras de las defensas laterales con balón, las penetraciones de las puntas por las alas para acabar centrando, la posición de varias rematadoras cerca del gol, son puntos positivos que incluso el fútbol de hombres debiera regresar a ellos. Por supuesto, son menos especulativas, menos tácticas, y las porteras dominan menos aspectos estratégicos en la colocación de barreras y su propio posicionamiento en las porterías, no calculan la proporcionalidad de los espacios para atajar con más garantías. Un ejemplo fue Dinamarca que recibió un gol de libre directo de Holanda por una mala gestión de estos conceptos de la portera. Pero son detalles de poca monta, muy mejorables con la experiencia.

En suma, una buena nota para la mayoría de Selecciones y una idea de fútbol que no debieran imitar los vicios del fútbol actual de hombres.

Salamanca, 11. agosto.2017.