¿Dónde están los inventores del fútbol futuro? 1 de 2.

 de MAROGAR .  artículo leído 836 veces

Si leen el libro “De cero a uno. Cómo inventar el futuro”, de Peter Thiel, pueden encontrarse razonamientos como éste ya en el prefacio: “En el mundo de los negocios cada instante es único, jamás se vuelve a repetir. Es más fácil copiar un modelo que hacer algo nuevo. Hacer algo que ya sabemos cómo hacer lleva el mundo del 1 a n, añadiendo más de lo mismo. Pero cada vez que creamos algo nuevo, pasamos del 0 al 1. El acto de creación es único, como lo es el momento de creación, y el resultado es algo fresco y singular”. Todavía no calibramos en el fútbol que es un juego de momentos, de instantes creativos, de resoluciones singulares condicionadas por muchos factores entre los que se encuentra un equipo propio con unos jugadores concretos y unas características singulares además de un equipo contrario de once jugadores dispuestos a destruir toda tu obra y hacer prevalecer su propia idea futbolística…

Ya estamos pendientes de lo que va a hacer Guardiola en Inglaterra, lanzando las campanas al viento. Los que lo saben todo, piensan “total se trata de coger las recetas del Barcelona, añadirle los tópicos consiguientes de toque, combinación, posición, tenencia, posesión, defensa alta para recuperar inmediatamente a la pérdida, triángulos, pases de interior rápidos, etcétera…” Y no nos damos cuenta de que eso no es tan fácil ejecutarlo como pensarlo pues hay que desarrollarlo con hombres preparados, instruidos, asimilando unas formas de hacer distintivas, pesadamente practicadas... Pero ya lo apunté hace unos días, Guardiola se adaptó más al fútbol de Alemania que el propio entrenador se incorporó a la cultura futbolistica teutona…

John Carlin escribió un artículo (ElPais, 2.febrero.2016) titulado: “Pep, que Dios te pille confesado”: Cuando pienso en Pep Guardiola me viene a la mente la película La Misión, la historia de un jesuita español, interpretado por Jeremy Irons, que se instala en Paraguay en el siglo XVII para introducir al Dios cristiano a los indígenas guaraníes. El parecido físico con el personaje de Irons —delgado, ligera barba, intenso— es notable. Lo veo a Guardiola, vestido con sotana, formando parte del elenco misionero junto a Irons y el otro protagonista de la película, Robert de Niro… Llega a Inglaterra con una misión civilizadora: traer el refinamiento que patentó en el Barcelona a una nación donde el fútbol sigue, si no exactamente en la edad de piedra, en la época victoriana”. La literatura de Carlin es buena pero tampoco es cierto del todo (No quisiera yo echarle un jarro de agua fría a este excelente artículo) que en la “Premier” se juegue al choque sin más, hace años que el juego de combinación ya se implantó siendo pionero el Liverpool de Dalglish cuando fue jugador desde el 1977 al 90 y luego de entrenador del 2011 al 12 con escaso éxito; y los equipos mantienen esencias inglesas aunque hace tiempo que la pausa y la combinación ya la alternan con la velocidad, más el juego de cabeza y el tiro de distancia muy característicos de las islas, así como la actitud de ir arriba y debajo de manera permanente… El Liverpool fue el primero que jugó combinativamente y rompió con la tradición del pase largo; y ahora mismo el Manchester United de Van Gaal y antes con Ferguson; el City de Pellegrini; el Everton de Martínez; el Watson de Quique S. Flores; el Chelsea antes con Mourinho y ahora con Hiddink; etcétera, juegan un fútbol más europeo al uso que en la propia Alemania donde no renunciaron a su estilo tradicional de conducción intensiva del balón, más los aportes específicos de su Selección para ganar el último Mundial que, curiosamente, tomaron muchos aspectos del juego de la Selección española…

Continuó John Carlin: “El fútbol de choque, de caóticas idas y venidas, de constantes pérdidas del balón que caracteriza lo que vemos en la Premier cada fin de semana, contrasta con el fútbol pausado, geométrico, basado en la posesión que ha definido tanto al Barça como a su actual equipo, el Bayern Munich. El futbol inglés es salvaje y descerebrado, el de Guardiola pulcro y medido. El fútbol inglés prima la fuerza física y la valentía defensiva; el de Guardiola se adapta mejor a jugadores bajos y delgados, como Andrés Iniesta o Lionel Messi, que saben defender mejor con el balón que sin él. El fútbol inglés es bélico, bruto, militar; el de Guardiola es arte, inteligencia y amor al balón. Si todo esto suena cruel o insultante, la verdad es que no se aleja tanto de la percepción que tienen los propios ingleses del tipo de fútbol desplegado en su tierra”. Es indudable lo difícil que resulta huir de los tópicos del fútbol inglés.

(…) “Inglaterra es otra cosa. Todo indica que será recibido con mucha más humildad, que los nativos prestarán solemne atención a su mensaje evangelizador, ávidos de oír la palabra de Pep. Un repaso a los diarios ingleses hoy, tras el anuncio de su próximo destino, podría llevar a uno a pensar que la metáfora misionera se queda corta; que se trata de algo más parecido a la segunda llegada de Cristo. Los tabloides no controlaban su histeria. “El City se prepara para el dominio mundial”, rezaba un titular nada atípico. En cuanto al sobrio Times de Londres, su jefe de fútbol arrancó su historia de la siguiente manera: “La confirmación de que Pep Guardiola llegará en el verano es uno de los momentos más significativos en la historia del fútbol inglés. Este delgado colector en serie de trofeos y visionario táctico subirá el nivel en el Etihad [el estadio del City] y en todo el país”. O sea, que, nada de presión, pues...” Por tanto, las expectativas son máximas y los ingleses que fundaron el fútbol piensan que un “españolito de Cataluña” les elevará su nivel básico de fútbol…“ Le piden que transforme el destino del City y de paso que lidere, ni más ni menos, una especie de nueva revolución industrial en el rústico fútbol inglés. Será el reto más enorme al que se habrá enfrentado. La decepción, si fracasa, sera épica. Como quizá hubiera dicho el personaje de Jeremy Irons en La Misión, que Dios le pille confesado”. 

Salamanca, 10 de febrero de 2016.