¿Cómo construir un equipo de fútbol?

28.10.2019 00:00 de MAROGAR .   Ver lecturas

“Unidos como un equipo con un objetivo, pronto nos dimos cuenta de que sólo éramos tan fuertes como nuestro eslabón más débil. ¿Pero condenamos al miembro más débil? Eso no serviría para nada. En cambio, los chicos más fuertes respondieron llevando más peso que el compañero más débil del equipo”. (Jake Byrne).

               En la época actual es muy evidente la forma de construir los equipos de fútbol: Dinero, dinero, y dinero. Ya con eso, fichando a los mejores, el equipo está construido y el entrenador solo debe limitarse a “alinear”. Craso error de los presidentes que no confían en los entrenadores como líderes para generar un modelo de fútbol que dé réditos a medio y largo plazo. Pero es más fácil, si el equipo no gana, que los aficionados se cabreen y den cuatro voces para conseguir nuevas inversiones en fichajes. Por cierto, fichajes de jugadores a los que se les hacen reconocimientos médicos para comprobar la integridad de su anatomía, que no tenga rémoras físicas, que no haya ligamentos operados o no recuperados, o que se analicen disfunciones del aparato cardio-circulatorio y cosas así. Sin embargo, a los futbolistas no se les hacen test psicológicos, ni de conocimientos tácticos del fútbol, ni de sus capacidades para integrarse en equipo, etcétera

               Patrick Lencioni nos habla en uno de sus libros de las 5 disfunciones de un equipo: 1. Ausencia de confianza; 2. Temor al conflicto; 3. Falta de compromiso; 4. Evitación de responsabilidades. 5. Falta de atención a los resultados. Y si repasamos cualquier equipo que entra en crisis vemos que aflora alguna de esas carencias. A mí personalmente lo que más me molesta es que los futbolistas eludan sus propias responsabilidades y se amparen en las “culpas” del entrenador cuando el equipo no gana, al fin y al cabo, el “cabeza de turco” de todos los fracasos. Lencioni escribió su ensayo sobre los “Equipos ideales” y, además, les asignó tres virtudes esenciales como a mí me gustaría asignar al futbolista ideal. Otros preferirán que el jugador tenga buen pie, que maneje el cuero como pocos, que tire a puerta como Ronaldo, que remate de cabeza como Santillana, o que resuelva en las situaciones más críticas como el mejor Messi. En todo caso, para completar un excelente equipo, todos los jugadores deberán poseer estas cualidades mentales: Humildad, hambre, y empatía. “La humildad no es pensar menos de ti mismo, sino pensar menos en ti mismo”, como dijera C.S. Lewis. “La gente con hambre casi nunca tiene que ser presionada por un jefe para trabajar más, porque es emprendedora y diligente”, asegura Patrick Lencioni; así como la empatía “tiene mucho que ver con la capacidad de mantener relaciones interpersonales y de estar atento”.  Quizás, con la combinación de todas ellas, obtendríamos los mejores tributos para que los equipos funcionen.

               Cuando en la pasada campaña el Manchester City acabó eliminado por el Tottenham, Guardiola aseguró que “No vine al City a ganar la “Champions. Vine aquí para hacer jugar al equipo de la manera en la que han jugado en los últimos meses”. De hecho, al final de la “Premier”, logró superar a Liverpool y quedar campeón.  Es curioso el tránsito de Pep en el asunto “Champions”, tres temporadas en el Bayern para ganar en la Bundesliga y otros tantos en el Manchester City, pero nunca ganó el torneo europeo. Sin embargo, el equipo acabó haciéndose con solvencia en los resultados locales fallando en las eliminatorias clave del campeonato europeo. Maliciosamente se asegura que ese déficit no es permisible para un equipo que invirtió 982 millones de euros en fichajes, de los que en Münich se invirtieron 204 millones de euros en tres temporadas y 777,6 en cuatro años con el City. “La Liga es lo que hace que los jugadores te sigan”, comenta Pep asegurando que ha formado un equipo solvente. Ruud Gullit critica a Guardiola, asegurando que no la gana porque no tiene a Messi. Sinceramente, esta “frivolité” tiene poco basamento porque el Barcelona sí lo tiene y sin embargo tampoco la ganó. ¿Entonces?

             Entrevistaron a Karanka (David Sanchidrián, AS, 20. setiembre. 2019) y pudimos sacar más conclusiones de la “Premier” inglesa y su manera de hacer. “En Inglaterra se esta perdiendo la paciencia… Todos quieren subir y ganar títulos cuanto antes y muchas veces se olvida de ese proceso… Para jugar lo mejor posible necesitas los mejores jugadores. Cuando llegué al Middlesbrough le dije al presidente que si me fichaba para jugar como la selección española o estaba muy confundido o tenía que ficharme a Ramos, Xavi, Iniesta, Xavi Alonso… Es imposible jugar como la Selección sin ellos. Cuando llegué mis jugadores no daban más de tres o cuatro toques en un rondo. Me vi obligado a hacer que esos jugadores mejoraran individualmente para alcanzar el nivel que quieres. Por ejemplo, durante mi etapa en el Forest se han visto goles en los que los once jugadores de campo tocan el balón. Eso sin estilo no se puede hacer, pero es verdad que el estilo es mejorar a tus jugadores y buscar un equipo comprometido”.  (…) “Muchas veces cuando estás en un vestuario con jugadores que han ganado muchos títulos o pueden estar por encima de sus compañeros lo que hay que hacer es tratar a todos por igual… Con el ochenta o noventa por ciento de los jugadores suelo hablar antes porque quiero hacerles ver que les quiero yo y que no es una operación rara que a veces se ve en el fútbol. Y después de esas sensaciones es cuando firmamos. Si el jugador lo has conocido antes ya después solo puede crecer”.

             Personalmente ya manifesté cómo hacía yo los equipos de juveniles o aficionados en mis tiempos de entrenador. Y muy cerca de la utopía, el futbolista que no era buena persona acababa fuera del grupo si no corregía sus aspectos más elementales para hacer amigos, ser leal con el entorno y no mordisquear la convivencia del equipo. Después, ya venían los aspectos físico-técnicos del personaje en cuestión, si bien siempre te encontrabas jugadores de buen talante colaborador que en el campo de juego se mostraba con una agresividad fuera de lugar de difícil reconducción. Y la experiencia nos demostró que aquellos tipos que los homogeneizabas en exceso, el achatamiento de sus conductas producía una pérdida de competitividad que reducía su rendimiento.  Aquello sí que era profundizar en la búsqueda y encuentro de equilibrios necesarios.

               Jesse Marsch entrena al Salzburgo, un técnico de la factoría Red Bull, asegura que “Al constuir un equipo, la táctica, la técnica… son sólo la mitad. La otra es el ambiente, la mentalidad, la identidad y la forma en la que todos trabajamos e interactuamos. Empleo más tiempo en eso que en la pizarra”. Desde que estuvo en Leipzig se conoce que “Hay una ruleta en el vestuario con diferentes castigos. Las multas económicas rara vez surten efecto”. Se cuenta que los futbolistas hacían girar la ruleta y les podían caer 12 castigos diferentes que iban desde hinchar balones a cocinar, descargar el autobús, trabajar en la tienda del equipo o enseñar el estadio a los fans. Multas innovadoras para fomentar la unión. “Seremos mejores cuantos más jugadores hagan suyo el equipo”, repite Marsch. Entrenador con métodos innovadores, en la Liga de Austria lleva siete triunfos seguidos: “La presión y la intensidad son nuestro estilo y nuestra forma de vida. Somos jóvenes, pero no tenemos miedo”. Y me siento identificado con estas formas de proceder que implican a las individualidades hacia el equipo.

         Salamanca, 28 de octubre de 2019.