Cielos e infiernos en el fútbol

24.08.2018 16:19 de MAROGAR .  artículo leído 194 veces

“El infierno y el cielo no están en el más allá, están en la cancha y sólo duran 90 minutos”. (Juan Villoro).

                  Ya está anunciado para esta temporada (Al menos Bundesliga y Liga española) los entrenadores podrán utilizar dispositivos electrónicos en el banquillo mientras discurren los partidos. Por tanto, se amplía el nivel de comunicación que faculte mejoras en el espectáculo y el juego mismo, incluidos los servicios médicos, y quedarían restringidos sobre asuntos de críticas al arbitraje. Ahora que ya es definitiva la implantación del VAR, sin cortapisas para que el fútbol avance por una senda natural y transparente, sin pérdida de fluidez. Por mi cuenta y riesgo recomendaría a los árbitros que sancione con rigor los cinco o seis penaltis que se producen en las áreas de los equipos en todos los saques de esquina. Aunque algunos expertos sigan dictaminando que son “jugadas interpretables”, una manera hipócrita de abstención práctica en decisiones que deben tomarse sin contemplaciones. El VAR sería más creíble entre otras cosas porque no habría que consultarlo siquiera, lo peor es que en estas jugadas los árbitros se han corporativizado, alarmantemente. Una hipocresía manifiesta donde el fútbol debe salir de ese purgatorio, por no llamarlo infierno consentido.

                  Me llamó la atención en estos días unas declaraciones muy sentidas de Arsene Wenger, por otra parte un entrenador muy acreditado y silencioso en su carrera. Para esta nueva temporada entregó el testigo al nuevo entrenador Unai Emery que dirigirá desde ahora los destinos del Arsenal como equipo de un fútbol muy agradable de ver, práctico y sencillo. Teóricamente, Wenger pasó del cielo a los infiernos como espectador jubilado. Y aprovechó para reconocer que “mi mayor error quizás fue permanecer en el mismo club durante 22 años”.  Cuestión que debería matizar pero a mí, grosso modo, lo considero un éxito cada vez menos conseguible en un mundillo lleno de “tiburones”. Y aseguró: “Me gustan las cosas nuevas, el cambio, pero también los desafíos. Fui siempre prisionero de un desafío… He descuidado a mi familia, a muchas personas. Lamento haber sacrificado todo lo que hice porque me doy cuenta de que he herido a mucha gente a mi alrededor”. Y como a tantos otros profesionales de cualquier actividad le surgió una pregunta existencial:”¿Sigo haciendo lo que he estado haciendo, lo que sé hacer, o comparto todo el conocimiento que tengo?” Para mí es un dispendio social que gente de este nivel se les destierre a tierras de olvido. Desde escribir libros a disertar en seminarios sobre fútbol todo ello es una necesidad social…

                  Quiero recordar un tema muy personal a principios de los años ochenta, de acuerdo con mis jugadores convine y concreté en pretemporada que mi equipo jugaría “a la brasileña”, a “mantener la pelota” apoyándose y asociándose muy en corto en torno al balón. Recuerden, principio de los años ochenta. Luego explicaré mis razones de entonces pero vaya por anticipado que el público no lo aceptó, ellos querían jugar “para adelante”, estaba muy mal vista la pausa y el juego horizontal mientras se esperaban desmarques efectivos. Era el mes de julio y la gerencia asignaba por su cuenta y riesgo la hora de los partidos amistosos, las cinco de la tarde, una hora muy “torera”. Excesivo calor, jugadores jóvenes con una media de 19 años, nervios por el debú, superioridad en experiencia de los contrarios, contraste excesivo con la temperatura en nuestros horarios de entrenamiento por la tarde noche, etc. Por tanto, jugar “tocando pelota” nos ayudaría a medir esfuerzos, a intentar que el contrario corriera detrás del balón, éste siempre será el que menos se cansa… Curiosamente, nuestro modelo para la temporada oficial iba a estar basado en el “Football Pressing” de Rinus Michels con la Selección Holandesa y anteriormente con Ajax. Con lo que incorporaría aquella idea, con ataques continuos con y sin balón, portero muy adelantando fuera del área de penalti en las fases de ataque, defensa muy adelantada casi al medio campo y por tanto todo el equipo a presionar casi en la salida de la portería contraria, muchas rotaciones, desdoblamientos, centrocampistas defendiendo y atacando. Y un sin fin de novedades para el fútbol de la época, un fútbol muy avanzado para la época practicado con jugadores muy jóvenes… Un conjunto de ideas que para mí eran el cielo de la táctica puesta a contribución de la estética y el ataque continuo que generaba con aquella presión adelantada muchas situaciones de “fuera de juego”, al fin y al cabo un subproducto de aquel “Fútbol Total” que bautizó la prensa en los años setenta.

                  Ahora mismo, estamos comprobando que el periodismo pondera a Lopetegui porque su equipo trata de “presionar en el momento de pérdidas de balón”. Antes lo hizo Guardiola y otros muchos entrenadores según qué circunstancias tocaba hacer propaganda. Y nos lo pintan de “modernismo” porque se desconocen fundamentos elementales del fútbol, aspectos ya practicados en otras modernidades futbolísticas. Algo parecido a la pasión que se pone en descubrir que los equipos deben jugar con un “nueve” fijo y no con un “nueve falso”. Y no se dan cuenta de las soluciones tácticas aplicadas con éxito en diversos momentos históricos, cuando se dejaban a los marcadores centrales sin referencias, cuando el 9-DiStéfano se echaba al medio campo en muchos momentos del juego o Cruyff en su época jugaba en todos los lugares menos pegándose con los centrales, a derecha y sobre todo a izquierda para centrar de exterior con pie derecho a la cabeza de Neskens que “llegaba” desde el medio campo y “nunca estaba” estacionado; más tarde Amor actuó con esa precisión goleadora al igual que Baquero. Por supuesto, el 10-Puskas fue el goleador tipo en el Real Madrid siendo el nueve práctico que DiStéfano no cumplía con los criterios actuales de los aficionados, pero Puskas basculaba hacia el sector izquierdo como si fuera un interior avanzado. El mismo Ramón Grosso, más tarde, acabó jugando de 9 falso imitando en sus evoluciones al propio Alfredo DiStéfano, incluso años antes cuando fue cedido al Atlético de Madrid antes de ser titular en el Real. Por tanto, estos pequeños apuntes persiguen aclarar tanta confusión como si ciertas partes del fútbol fueran el fútbol mismo, para que aquel “cielo táctico” no se tache ahora de infierno como si fuera la perdición del fútbol.

                  El filósofo y futbolero Tomás Abraham pensaba muy bien el fútbol teórico, umbral de la mejora y posicionamiento de un fútbol real. “Un futbolero es alguien que se rinde ante la belleza en el fútbol. Como me puedo rendir ante la belleza de una pintura, una canción de Bob Dylan, un Nocturno de Chopin, o la lectura de Pessoa, el futbolero encuentra belleza en el fútbol. El que no lo es, no entiende esa belleza. Uno no entiende la belleza que encuentra otro; entiende la belleza que encuentra uno”. Una visión muy positiva de la gente del fútbol, nada derrotista, más de cielo que de infierno… Claro que habría que contextualizar porque Abraham llegó a decir también que “Los que hablan de filosofía del fútbol son unos “chantas”. (¿Mentirosos? ¿De poca credibilidad? ¿Engañosos?). En este grupo incorporaba a gente como Menotti, Bilardo, etc. Y también apuntaba que “El fútbol es suficientemente grande como para hablar de fútbol y no de esas pavadas que pretenden elevar algo y no hacer más que hundirlo. Se llenan barato… El sermón hace mucho daño…”

                  Para mí, la baja de Cristiano Ronaldo en el Real Madrid ha sido muy llamativa, fundamental para la Liga española por cuanto la dualidad Messi-Cristiano mantenía esta Competición con una gran pugna en el entendimiento del fútbol competitivo. Y como ocurriera con la baja de Neymar en el Barcelona de la pasada temporada luego la realidad fue distinta a las previsiones negativas que se generaron por cuanto el Barsa ganó la Liga 2017/18. El sermón de principios de esta temporada es “¿Por qué no ficha el Real Madrid? ¿Podrá ganar otra “Champions” sin Cristiano Ronaldo? ¿El Real Madrid está devaluando su plantilla de jugadores con los traspasos?...” En realidad, y eso es lo más preocupante, son los medios de comunicación los más preocupados de que el Real Madrid no haga fichajes millonarios, incluso comparten la estrategia iniciada hace unos años de firmar a potenciales figuras con menos inversión pero, en el fondo, lo dicen con la boca chiquita… Desde luego, la mayoría está deseando que el Real Madrid sufra el infierno de su apatía inversora y se les niega el cielo con el resurgir de jugadores con potencial en esta plantilla: Benzema, Bale, Asensio, Isco, Ceballos, Llorente, Valverde, Lucas Vázquez, Nacho, Vallejo, Mayoral, Vinicius… Por el contrario, la actitud sobre Atlético de Madrid y Barcelona suma más alabanzas sobre la configuración de sus plantillas cuando, a mí me lo parece, el Barcelona fichó a degüello y un tanto desordenadamente, como si no les preocupase sus serios problemas de límite salarial con grandes masas acumuladas en estos últimos años. Eso sí, debemos permanecer atentos a las manifestaciones de Messi mostrando el máximo interés en la futura “Champions League”. Como vemos, cielos e infiernos conviviendo según las decisiones planificadas que nunca garantizarán el resultado final.

                  Salamanca, 24 de agosto de 2018.