Aprender a perder es difícil...

 de MAROGAR .  artículo leído 161 veces

“Tuve que llorar para aprender a reir y tenía que perder para aprender a ganar”. (Anónimo)

      Me atreví a pronosticar, en mi artículo de fecha 21.08.2017, epígrafe “Reflexiones urgentes, Liga 2017/18”, después de que el Real Madrid hubiera ganado dos Super Copas (UEFA y España): “El exceso de euforia reinante puede volverse en contra de los madridistas, ya he asegurado en otras ocasiones que el entorno de este equipo apenas sabe perder y, por el contrario, están muy mal acostumbrados a ganar”. Han transcurrido tan solo 30 días desde aquella apreciación y el Real Madrid perdió 7 puntos en el Santiago Bernabéu en lo que va de Liga: Empates contra Valencia y Levante; derrota contra Betis en el último partido. Casi han perdido la Liga respecto del Barcelona en tan solo un mes. ¿Estos sucesos son suficientes para aprender a perder?

      La cuestión es cómo se resurge de una situación como ésta, seguramente el equipo está más preparado que la afición para superar esta “crisis”. Cuando se pierde, los aficionados se vuelven muy críticos, en exceso, contra todo y contra todos: Las expulsiones, las lesiones, los traspasos de jugadores con un bagaje importe de goleadores, los árbitros, la falta de fichajes sonados, etc., todos ellos son motivos para justificar las verdades absolutas actuales. Pero no es fácil explicar en el caso del Real Madrid que se hayan perdido 7 puntos en un mes cuando en agosto se ganaron dos Torneos importantes.

      Saber ganar es un nivel distinto al saber perder. El que gana puede llegar a acostumbrarse y entra en esa situación de complacencia plena que puede llegar a perjudicar al colectivo. Mientras se gana, nadie se prepara para cuando se pierda, no lo ven factible, Un triunfador no puede perder ni un segundo en pensar que puede perder, sería un gesto de debilidad. Lógicamente, con esa actitud, nunca aprenderá. Porque el que pierde, aprende. Otras cuestiones serán aquellas capacidades disminuidas como para ganar por mucho que se sepa. Acostumbrarse, aprender a perder, acabaría por establecer un estado mental deprimente y por otra parte tampoco, nadie, está preparado para perder siempre. Lo primero, para saber perder, es hacerse cargo de la situación, aceptar serenamente que la realidad externa les ha superado en esta ocasión, siempre será mejor reflexionar que el contrario te superó antes que entrar en cansancio mental, en tristeza negativa, en ira que no resuelve nada, en soledad con los propios pensamientos… Todo esto es más fácil orientarlo en los jugadores y los técnicos, incluso en el periodismo, pero es muy difícil en los aficionados. Se lo habrán tomado como una afrenta y lucharán por obtener “carnaza…”

      Decía Paulo Coelho: “Nadie está a salvo de las derrotas. Pero es mejor perder algunos combates en la lucha por nuestros sueños, que ser derrotado sin saber siquiera por qué se está luchando”. Todo eran parabienes en el Real Madrid, todo era negativo para el Barcelona que se quedó sin Neymar, pero en ambientes contradictorios uno está reforzado ahora mismo y el otro, a pesar de haber ganado dos finales hace un mes, casi ha perdido la Liga… Los medios ya empiezan a enumerar los fallos de Zinedine Zidane cuando antes eran aciertos lo que llega a contaminar a los aficionados. ”El soldado bisoño lo cree todo perdido desde que es derrotado una vez”,(Simón Bolivar), los jóvenes del equipo aprenderán para el futuro pero los aficionados le sacarán punta y pérdida de confianza, no están acostumbrados, hasta ahora presumían en la oficina con las maravillas de Asensio, de Theo, de Ceballos, de Llorente, etc. Y de pronto han dejado de golear, a pesar de que se crean ocasiones variadas suficientes para no empatar o perder partidos.

      Decía Jorge Santayana que “Nuestra adhesión a un jefe natural no es una pérdida de libertad, es el reconocimiento al que nuestras ideas tienen un ejecutor y un intérprete”. Sinceramente, una manera de aprender, es aceptar el liderazgo del entrenador, aunque creamos que toma decisiones equivocadas en algún caso. El equipo que perdió contra el Betis era prácticamente el titular que tanto ganó hasta ahora. Mi último consejo es que “Si lloras por haber perdido el sol, las lágrimas no te dejarán ver las estrellas”, como dijera Rabindranath Tagore; es el momento de la firmeza, de hacer equipo, de no caer en círculos viciosos de crítica fácil, “no persistir sería el auténtico fracaso” que diría Edison.

Salamanca, 21.setiembre.2017.