Al fútbol se juega con inteligencia...

 de MAROGAR .  artículo leído 150 veces

Escribí en w.salamancartvaldia.com “¿El fútbol es un arte culto o inculto…? hace ya unos años. Y debatí conmigo mismo en una época de adjetivos “papanatas” en los medios: “dioses”; “santos”; “sobrehumanos”; “extraterrestres”; “superhombres”; y toda una gama de alabanzas que, a mí, me producen indignación por aquello de que la propaganda no debiera aplicarse a los deportistas cuando no lo hacemos con eminencias de la medicina, biología, investigación, arte u otras disciplinas más elevadas…

Razoné: “El fútbol “atrae a las masas”, comentario generalista con el que se hace valer su gran atracción en nuestra sociedad… Esas masas que se están quedando en sus casas para ver el fútbol por la televisión, tanto por la disminución del poder adquisitivo como por la menor identificación con sus clubes. Vemos que esos movimientos de aficionados son cada vez más reducidos, el semillero es cada vez menor. Como me dijera una vez un antiguo director: “¡Mira hijo, algunas cosas las arregla el tiempo; y otras, ni el tiempo…”

Apunté también: “Ken Robinson, educador, nos dice que se suele distinguir entre el arte culto y la cultura popular. Se asocia la ópera, la música clásica, el ballet, la danza contemporánea, las bellas artes, la literatura seria y el cine al arte culto. Y al arte popular se incorpora la música comercial, el cine popular, la televisión, la moda, el diseño y la ficción popular con algunas otras formas que atraen a las masas. Los economistas, cuando se refieren al significado de cultura, no detallan al fútbol como parte integrante. Ignoran sus importantes fuentes de ingresos en la industria del espectáculo por lo que, quizás, sea un desfase conceptual”.

Y seguí asegurando: “Yo nunca tuve dudas de que el fútbol debe catalogarse dentro de la “cultura popular”, si bien busco en él otras influencias muy centradas en el hecho deportivo, su estética, su socialización, su ludismo, su fuente de información y formación, sus emociones positivas tanto para futbolistas como para aficionados... Por supuesto, nunca pensé que el fútbol fuera un arte, ni siquiera un arte culto, no soy tan iluso… Pero sí me golpea el alma, negativamente, cuando alguien señala que el fútbol es “inculto”… Bien por desconocimiento; o por mala intención…” El filósofo J. A. Marina ha fundamentado en su libro “Objetivo generar talento” que el talento proviene de la capacidad de aprender de sus personajes…

Enrique Martín, entrenador de Osasuna, aseguró estos días de atrás que “la disposición mental del futbolista es la que hace bueno o malo el sistema o la táctica. No me gusta empacharles. Lo verdaderamente importante son los jugadores, su mente, su talento, que lo expresen. Les entro más por la persona que por lo futbolístico. El año pasado se lo dije al grupo: “No penséis, no penséis”. Y unos meses después escuché a Rafa Nadal decir textualmente que desde que no pensaba jugaba mejor… Cuanta mayor carga de responsabilidad les des y más consignas tácticas, más posibilidades hay de bloquearles, embotarles y ponerles espesos”. Opinión coincidente con el campeón de ajedrez, Viswanathan Anand, que aseguró: “Si pienso juego mal”. E insistió Martín: “Yo antes pensaba demasiado… si piensas mucho, te preocupas y transmites esa preocupación al jugador… Antes mis charlas eran de 40 minutos, ahora son de cinco… Antes no sabía escuchar, ni delegar. Acaparaba todo. El “coaching” me ha dado sensibilidad. Tengo un control emocional bastante alto. Grito mucho menos, sufro la mitad de la mitad…”

Es evidente que el fútbol es para inteligentes por más rudos personajes que lo practiquen o lideren. Por ello ganarán los más adaptados a las necesidades del partido y la competición…

Salamanca,11.octubre.2016.