Aficionado... ¿por qué me pitas?

 de MAROGAR .  artículo leído 222 veces

1.- Aficionado… ¿por qué me pitas? Quizás te creas con todo el derecho del mundo a pitar a tus futbolistas simplemente porque pagaste un carné o una entrada; o quizás porque te ves amparado en el anonimato de la grada; o porque te dejas llevar gregariamente por la masa "protestona"… Te recuerdo que se juega como se entrena y los jugadores no entrenamos nunca con silbidos…

2.- Aficionado… ¿por qué me pitas? Sí, ya sé que no estuve acertado en alguna acción concreta, sin embargo mi pensamiento siempre está centrado en hacer disfrutar a los espectadores, quiero mejorar mi juego de manera permanente, siendo preciso, con una actitud incluso perfeccionista…

3.- Aficionado… ¿por qué me pitas? Escucha, con tus silbidos consigues desincentivarme y acabo desmotivado en los partidos con tu reprobación inmerecida que no comprendo. Debes saber que el fútbol tiene sus imprecisiones, a veces insuperables, igual que tú tampoco eres perfecto en tu trabajo diario por más que te esmeres… Es difícil jugar al fútbol con los pies y un móvil-balón que cambia caprichosamente de sitio…

4.- Aficionado… ¿por qué me pitas? Puedo entender que cuando pitas te liberas de otros problemas personales, aunque debieras reflexionar acerca del daño que me haces públicamente y lo infeliz que me siento si juego con tu desaprobación…

5.- Aficionado… ¿por qué me pitas? Sin duda, tienes derecho a ver el fútbol como tú quieras, a opinar y a discrepar… Yo estoy en el campo para darme, y darte, satisfacciones. Pero razona que mi persona no debiera protagonizar la crítica por tus frustraciones transmitidas en sonoras pitadas…

6.- Aficionado… ¿por qué me pitas? Dudo que en tu propio trabajo alguien se dedique a pitar tus fallos. Por eso entenderás que resulta deprimente, debiéramos encontrar otras vías de entendimiento en nuestro desempeño diario. Porque el fútbol es bonito incluso si aceptamos los fallos como algo inevitable, los errores son imprevisibles e imposible planificarlos… Eso sí, aceptaría mejor tus exigencias para dedicarme a la tarea de acertar justo al segundo de haber fallado.

7.- Aficionado… ¿por qué me pitas? Fíjate en esta contradicción que te señalo, hay jugadores que fallan muy pocas veces porque aprendieron la mejor manera de no arriesgar, o sea, no intentarlo siquiera… Cuando por sistema recibes pitos injustificados uno se hace maestro de la inhibición, de la falsa entrega, de la “mentira”, del fútbol fácil cara a la galería, aparentas esfuerzo a tope pero sin arriesgar… Y si sigues pitando acabarás teniendo un equipo burocrático, de jugadores miedosos que aparentan buenas intenciones en el juego pero, en realidad, son una banda de “mentirosos…”

8.- Aficionado… ¿por qué me pitas? Podría pitarte a ti como espectador porque no me animas ni me apoyas cuanto deseo, tú te crees que tu misión es “jugar de espectador…” Como futbolista tampoco estaría actuando bien si te silbo a discreción, sería como si “los pájaros disparasen a las escopetas”...

9.- Aficionado… ¿por qué me pitas? Si los dos, tú y yo, formamos parte de un mismo equipo, tu respuesta sonora me desmoraliza, no me anima a la superación, me enfrenta a ti y me deprime, me resta confianza por más experiencia que haya adquirido en cientos de partidos…

10.- Aficionado… ¿por qué me pitas? Yo también tengo mis derechos, sufro contigo mis propias frustraciones, son superiores mis obligaciones con el equipo que las tuyas, sin embargo mi rendimiento está sujeto a muchos caprichos y circunstancias externas. En el fútbol no se dan “juegos florales” y tampoco ayuda que pites a los contrarios, porque recuerda que tu equipo jugará a la vuelta en campo ajeno con los pitidos de la afición contraria.

11.- Aficionado… ¿por qué me pitas? Abucheos, rechuflas, protestas, rechazo, alboroto, desaprobación… El fútbol puede alojar todos esos estados de ánimo pero, si aumentase la educación deportiva, habría formas más positivas de exponer los sentimientos. Yo aceptaría todos los silbidos de mis propios aficionados si mi actitud fuera negativa, si no me esforzase, si no me identificase con el equipo ni con la afición, si mantuviese un desempeño caprichoso alejado de la búsqueda de logros…

Salamanca, 30.enero.2017.