A mejorar la "Neurovisión" en el fútbol

 de MAROGAR .  artículo leído 159 veces

“¿Por qué dedicar talento, esfuerzo y recursos a lo que no sabemos, si con lo que sabemos parece que vamos tirando?” (Jorge Wagensberg).

Con fecha 8 de febrero pasado, leí un excelente artículo de Ramón Besa, experto periodista que analiza muy bien el juego del Barcelona. “El Barça se ha olvidado de jugar y, sin embargo, gana; a veces hasta le alcanza con el empate para acceder a una final de Copa como pasó ante el Atlético. Una situación insólita a la que no se acostumbra el barcelonismo, o al menos los seguidores más ortodoxos, que asocian el triunfo al estilo, a una manera singular, incluso virtuosa y perfecta de entender el fútbol, sin reparar en el torneo ni en el escenario, por más que la exigencia aumenta en el Camp Nou. Al Barça se le conoce en el mundo por ganar dobletes y tripletes, no por salvar el año, o ampliar un glorioso palmarés con un título, ni que sea la Copa de Europa”.

Por aquellas fechas, en “La Vanguardia”, el doctor en optometría Robert Sanet declaraba a Lluis Amiguet cuestiones muy interesantes: “Todos podemos mejorar nuestra neurovisión y con ella nuestro cerebro con pequeños ejercicios: le sorprenderá el resultado”. (…) “Si quiere jugar en el Barça, o tiene una gran visión periférica o acabará siempre en el banquillo”. (…) “Si hiciera ejercicios para reentrenar su cerebro, no sólo mejoraría su fútbol, baloncesto, golf o tenis… Cambiaría todo en su vida, porque cambiaría su cerebro”. (…) “El 70% de la actividad neuronal se consagra a interpretar la información visual, por eso acaba determinando nuestra visión de nosotros mismos y del mundo y, a la larga, toda nuestra personalidad”. (…) “El cerebro es plástico: acaba siendo lo que hace y deja de ser lo que no hace. Los miopes suelen ser introvertidos, volcados en su mundo interior; los hipermétropes acostumbran a ser extrovertidos. Y luego hay genios como Messi, Nadal o Gasol con una extraordinaria anticipación neurovisual”. (…) “El hardware, “la vista”, la tenía y la tengo estupenda pero me fallaba “la visión”, el software: mi cerebro no era capaz de interpretar la información visual que le llegaba. Aunque mis ojos leían, yo no me enteraba de lo que leía. Ni podía recordarlo. Tardé 20 años en descubrirlo… Pero por mejorar su visión periférica no jugará como Messi”. (…) “Con ejercicios de anticipación visual, seguimiento, coordinación mano-ojo o de equilibrio visual, entre otros, logrará pleno rendimiento en sus capacidades deportivas… Entreno ahora a varios atletas de élite… Por eso, le digo que Messi es un genio: le he visto jugar, y su anticipación visual es diabólica”.

El día 13 de febrero aparecían unas declaraciones de Xavi, sin duda más propagandísticas, menos profundas, menos comprometidas incluso que las de Besa. “Es un espectáculo ver jugar al conjunto azulgrana”. Mientras tanto recurrió a comentar lo que ya todos sabemos, o sea, que Messi, Luis Suárez y Neymar “están entre los cinco mejores delanteros del mundo”. Estupendo.  Pero esa no es la cuestión en la que ahonda Ramón Besa, más bien es una cortina de humo que confunde y distrae los auténticos problemas de un fútbol no tan bien jugado como acostumbraba. Visto lo visto, podríamos asegurar que “la neurovisión” de esos tres jugadores es la correcta pero insuficiente porque un equipo son once individualidades, más la visión de equipo y la suma del conjunto, del bloque coordinado… Curiosamente Xavi Hernández magnifica épocas pasadas, enseñanzas pasadas, todas aquellas que vinieron al Barça de la mano de Johan Cruyff. Pero no se moja sobre Luis Enrique y su actual modelo de funcionamiento. Y, quizás, estos juegos florales de Xavi obedecen (no quiero jugar a profeta) a que está preparando el camino para su llegada al Barça, quizás la próxima temporada.

Sin entrar en la “neurovisión” de Ramón Besa, éste concreta: “Al equipo que se considera y se siente el mejor no se le consiente la mezquindad ni el resultadismo. La imperfección está mal vista, de manera que cuando el fútbol no fluye muchos barcelonistas se ponen de mal humor y se entregan a un martirio muy “culer”, incluso después de haber eliminado al Atlético, a la Real y al Athletic. Hay impaciencia en el Camp Nou porque el equipo no rompe a jugar desde que comenzó la temporada y no se sabe si trata de ganar tiempo, está estresado por el calendario y las lesiones o sus disfunciones son tan estructurales que demandan la intervención rápida del entrenador, ahora mismo el único capaz de revertir la situación dada la precariedad del organigrama técnico del Barça”. Esta visión me resulta muy profesional, muy por encima de una visión periodística superficial e incide en lo auténtico de la realidad del Barça actual. Ya digo, los aficionados pueden estar deslumbrándose con los tres maravillosos futbolistas de la punta de ataque como es el caso del propio Xavi Hernández pero ese punto fuerte, de rebote, puede resultar un punto débil para el Barça como conjunto.

Coincido plenamente con Besa y me quedo con estos flashes: “Luis Enrique ha podido trampear la situación porque dispone de Messi”; “el Barça juega mal o solo juega bien a ratos”; “es un equipo de momentos y de jugadas más que de partidos y de fútbol”; “los azulgranas han dejado de ser a menudo los protagonistas de los partidos”; “el entrenador prepara muchos partidos en función de las características de los contrarios”; “hay serias dudas sobre su identidad, agravada por las ausencias de Busquets e Iniesta”; “el equipo ha pasado de mimar a maltratar la pelota”; “ha presentado tantas caras que no se sabe nada sobre la personalidad del Barça”; “no se explica que el equipo se haya olvidado de cosas que se daban por sabidas, memorizadas y automatizadas como eran la posesión, la posición y la presión”; “al Barça no se le perdona que no juegue bien, ni fuera ni en casa y, además, se le reprocha que se queje de los árbitros…” Toda una “neurovisión”…

Salamanca, 13 de febrero de 2017.