| EDITORIAL Y OPINIÓN |
"LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER"
02.09.2012 20:40 de MAROGAR .
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Allí se dilucidaba la eterna dicotomía entre el "ser" y el "estar" (Mónaco, 30 de agosto de 2012), eligiendo al mejor jugador de Europa en un acto de la UEFA, una vez nominados como finalistas tres de los mejores futbolistas del mundo: Cristiano Ronaldo, Messi e Iniesta. Éste último, en declaraciones previas, ya se consideraba afortunado simplemente por estar allí. Todos aparecían expectantes por su definitiva exaltación pública. Conocido el resultado final, Iniesta se mostró dubitativo, como siempre. Pero es más bien una pose, su timidez le hace comportarse así, lo mismo que con el balón parece que va y es que viene, que viene y es que va, que juega con la pelota al "yo-yo", que simula frente a los defensores que no se decide, que imita las dudas para hacer dudar a los contrarios, éstos desconocen que aquel lleva en mente múltiples opciones y elegirá la mejor en el momento más impensado... Es entonces cuando valoran en su totalidad la gran capacidad ejecutiva de Iniesta que es muy selectiva. Manteniendo su expresión angelical, dulce, amable, consigue que las madres lo quieran como a una imagen de un Niño Jesús... Juanma Lillo definía una vez con su habitual maestría: "Messi es el futbolista que mejores jugadas hace, pero Iniesta es el que mejor juega al fútbol". Yo, por mi cuenta y riesgo, recurro a Milan Kundera cuando escribió "La insoportable levedad del ser". Evocación que me lleva a "la levedad" de Iniesta... Pero el contenido de la obra de Kundera no tenía nada que ver con el fútbol: "...sin saberlo, el hombre compone su vida de acuerdo con las leyes de la belleza, aun en los momentos de más profunda desesperación". Pero sitúen la maestría de Iniesta con el balón: Cabeza alta, sintiendo el balón y llegando a la línea de fondo, provocando errores ajenos, tanteando, creando dudas a los contrarios, su principio de no pérdida del balón, decide con precisión de neurocirujano la jugada que acabará con pase, o con tiro a puerta, o con gol en su caso. Su conducción es muy característica, personal: Perfilado, haciendo "croquetas" con el balón rebozándolo entre pie activo y pie alejado, buscando diversos apoyos de compañeros como un montañero fija sus arneses de seguridad, esperando que los defensores se decanten por un camino y se confundan de lleno, para después filtrarse por los espacios abandonados ... Igual que el guitarrista manipula las cuerdas de su instrumento para conseguir los sonidos deseados, Iniesta usa sus pies con la elasticidad y flexibilidad que le permite un tobillo prodigioso, sobre todo el derecho, que envuelve el balón como en un nido protector. Muchas veces da la sensación de que, en torno a su juego, se va produciendo un ballet dinámico y organizado, primero los contrarios le rodean y luego se van retirando como si una fuerza extraña los llevara al lugar equivocado, sus amagues le facilitan nuevas posiciones. Movimientos cortos de pies y pelota, vaivenes acompasados de su cuerpo a medida que agita el balón como un sonajero que distrae las acciones defensivas... Los defensas van quedándose en los márgenes de su trayectoria y él como un Moisés separando las aguas del Mar Rojo. Siempre con su mirada periscópica de 360 grados que le permite tener todo el panorama circular del juego. Cuando acaba la jugada, con éxito o sin él, Iniesta vuelve a su sitio con absoluta sencillez, sin engallarse por lo demostrado, con esa prudencia y simpleza que disimulan su grandeza... Por eso, el juego de Iniesta cuesta valorarlo, situarlo en su dimensión adecuada. Incluso siendo verdad lo que dice Lillo sobre Iniesta, no está tan alejado éste de Messi en lo que se refiere a hacer jugadas impensadas. Individualmente está muy capacitado para ello, el mismo Xavi Hernández asegura de Iniesta que esa virtud él no la tiene. Pero, además, Iniesta tiene la tercera virtud que yo les reconozco a los mejores, o sea, que "corre al fútbol". Por lo tanto, si también "juega al balón" y "juega al fútbol", posee las mejores virtudes de los elegidos. No obstante, reconoce que la individualidad necesita del conjunto: "Sin mis compañeros de equipo, un galardón individual no tiene sentido". Igual que es agradable escuchar las declaraciones del portugués Rui Costa: "Estoy contento porque por una vez no nos fijamos tanto en las grandes estrellas sino en quien fabrica las jugadas". El seleccionador Vicente del Bosque, opinión imprescindible en este caso, aseguró: "Se juntan tres cosas, que es muy bueno, que es un jugador de equipo y que es muy majo. Esto último, aunque pueda parecer extraño, importa mucho". Es posible que la auténtica grandeza del futbolista provenga de su naturalidad, de su sencillez, de su aparente endeblez física, de su timidez, de su personalidad de hombre de pueblo que un día aprendiera a regatear en las eras llenas de aperos. Un buen día heredará el mando asignado hoy a Xavi Hernández, pero haciendo de éste tendría que renunciar a su juego atacante, de regate con riesgos, de búsqueda de espacios cortos y superioridades, pero ganaría en posicionamiento, en juego de pases medios y largos, de manejo sistemático de "la vueltita" para escabullir los marcajes, de mayor gestión en el direccionamiento del equipo, más próximo a sus compañeros de tres cuartos de campo hacia atrás... Pero esa será otra etapa a la que todavía no se ha llegado, ¡Afortunadamente!...! Milan Kundera, curiosamente, escribió: "El fútbol, es un pensamiento que se juega, y más con la cabeza que con los pies (...) Tal vez los jugadores tengan la hermosura y la tragedia de las mariposas, que vuelan tan, tan alto y tan bello pero que jamás pueden apreciar y admirarse en la belleza de su vuelo". ¿Es posible que Kundera escribiera esta bella sutileza después de ver jugar a Iniesta en un partido de fútbol? ¿No es bello imaginarse a Iniesta volando entre defensas leñeros, sin que ninguno sea capaz de trizarlo junto al balón...? ¿Esta levedad futbolística puede contrarrestarse o, por el contrario, es insoportable para sus rivales...? MAROGAR (2.setiembre.2012) Otras noticias - Editorial y Opinión
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