| EDITORIAL Y OPINIÓN |
"EUROPEO 2012: "QUOD NATURA NON DAT, SALMANTICA NON PRAESTAT"/5.
21.06.2012 16:14 de MAROGAR .
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Antes del tercer partido contra Croacia, escribía José Sámano en "El País" un artículo sobre "Del Bosque y el cainismo". Reflexiones a tener muy en consideración en un fútbol que siempre da la lamentable sensación de que los que menos saben de fútbol son los más implicados en ello, los profesionales, mientras que los de alrededor, los del entorno, lo saben todo y de todo opinan... Eso sí, sin ninguna responsabilidad. Sámano señalaba: "A veces no se perdona el éxito y se bucea en el fango para mercadear con los fuegos artificiales, la bronca por la bronca. Lejos del debate reflexivo, que no exige prejuicios, sino el pensamiento propio, sin ombligos, partidismos, cuentas pendientes e intereses variopintos (...) El último pagano ha sido Vicente del Bosque, custodio del triunfo de sus chicos desde la naturalidad y los buenos modales, pese ser artífice principal no solo del admirable juego y comportamiento del equipo, sino de lo que hoy trasciende a los podios: España cautiva por lo que expresa, en el campo y fuera, en sus fronteras y mucho más allá. Y, con o sin arietes, algún mérito tiene el entrenador, que acierta o se equivoca a partir de sus convicciones. Para desazón de quienes se refugian en la aparente discrepancia futbolística para atizar el fuego contra quien no ha convocado o alineado a tal o cual, contra el que se niega a recoger alguna medalla de manos que quienes en su día le hicieron sentirse humillado, el eco que llega alrededor del equipo es bien distinto. (...) Nadie, por supuesto tampoco Del Bosque, está a salvo de las discrepancias ajenas. Pero el debate debería ceñirse a lo puramente futbolístico (...) El autoritarismo es cosa de otros, a los que no tienen más vías para sostener su mando. En el fútbol no es necesario el toque de queda, aunque a algunos les lleve a las portadas. Los futbolistas ven en su seleccionador a un hombre justo... " El artículo de Sámano tenía otras ramificaciones pero, de momento, me quedo con lo sintetizado. Todo lo anterior me llevó, sin dudarlo, a aquella otra historia que se cuenta de Fray Luis de León por tierras salmantinas. El que fue estudiante de la Universidad y acabó impartiendo un elevado magisterio desde su cátedra a alumnos tan distinguidos como San Juan de la Cruz. Por envidias y rencillas, Fray Luis de León fue denunciado a la Inquisición, que le abrieron un proceso y estuvo encarcelado 5 años. Pasado ese tiempo tan dilatado, fue absuelto y se cuenta que, al incorporarse a la cátedra, al iniciar la primera clase, lo primero que dijo a sus alumnos fue: "¡Decíamos ayer...!". Sin más preámbulos y comentarios sobre todo lo anteriormente ocurrido. Es posible que Vicente del Bosque se impregnara de aquel talante y, con la misma entereza, sin pretender pasar factura a nadie, Del Bosque nos va llevando por el remanso de su sencillez, incluso dando explicaciones, aceptando incluso "Todos podemos tener algo de razón..." Como dice J. Sámano: "El autoritarismo es cosa de otros, a los que no tienen más vías para sostener su mando. En el fútbol no es necesario el toque de queda, aunque a algunos les lleve a las portadas". Huyamos ya de esas sensaciones inquisitoriales de cierta crítica deportiva que arrastra a muchos aficionados con los nervios a flor de piel porque, inicialmente, se creyeron que ganar el Europeo 2012 era cuestión de "coser y cantar"... "Los envidiosos" es un libro de Francesco Alberoni que retrata tanto nuestro carácter crítico negativo como la crítica maligna que algunos medios de comunicación franceses hacen de nuestros deportistas, aludiendo a asuntos de doping. "La envidia es un acto de defensa, un intento de encerrarse en un refugio, en una fortaleza, por temor a lo que nos espera. Por eso es la sombra negativa de nuestro entusiasmo vital, la contrafuerza omnipresente del querer... La envidia tiene sus raíces en nuestras motivaciones más profundas, en nuestras aspiraciones más elevadas. Sin embargo, el modo en que se revelan esos fines y esos deseos a través de la envidia es deformado y repugnante". Rebuscando en tanta información de detalle, hacemos una síntesis de tan clarividente ensayo: "Los niños envidian a los que son mejores que ellos. Los adolescentes sienten la punzada de envidia frente a aquellos que representan el despliegue de un valor. El envidioso adora el valor, adora la cantidad de ser que percibe en el otro y no en sí mismo. (...) En realidad el envidioso no ve al otro, no sabe lo que piensa, lo que siente, lo que desea. No comprende su sufrimiento, no toma en consideración sus angustias, sus luchas, sus desilusiones, sus desafíos, las fatigas que el otro ha soportado para alcanzar esa meta. Niega todo esto. (...) El envidioso no soporta ver u oir hablar del objeto de su envidia.(...) La envidia no indaga, afirma. No escucha, murmura. No va hacia el objeto, se defiende de él, lo aleja, como enceguecida por el resplandor que entrevió y que la dejó perturbada..." Ya vemos que las obsesiones, los complejos, los pecados infantiles se hicieron más grandes de mayor... En España se dice que la envidia es el deporte nacional. ¿Y en los demás paises...? Cada dicho antiguo esconde una realidad histórica. En la vieja Universidad de Salamanca había estudiantes pobres y ricos. Los pobres asistían a las aulas una hora antes para calentar los asientos de sus compañeros ricos, de los que dependían y en el momento de empezar la clase, los estudiantes pobres se desplazaban hacia los pupitres finales que estaban muy fríos. Los estudiantes pobres tenían "el derecho al pataleo" que consistía en golpear el suelo con sus pies fríos durante cinco minutos para entrar en calor. También vemos que la Universidad de entonces no era especialmente clasista por cuanto los menos afortunados tenían su fórmula para estudiar. En realidad, a los pobres se les conocía como "sopistas", o sea, comían la llamada "sopa boba" que los conventos repartían a los indigentes. Tan a gala lo llevaban que, incluso, lucían en su sombrero una cuchara como blasón. Afortunadamente, los futbolistas españoles son todos de primer nivel, no distinguimos ricos de pobres, ni siquiera hacemos separaciones de buenos y malos porque cada cual tiene su misión específica. Todos destacan en sus labores principales y complementarias, porque ambas ayudan a la victoria y al buen juego. De hecho, el "derecho al pataleo" sería un mal síntoma en la Selección española porque habría sagas y distinciones que darían lugar a separaciones de trato, cuestión que Del Bosque ha conseguido una organización donde todos sus miembros adquieren la misma importancia sin supeditaciones entre ellos. Incluso los que no juegan habitualmente pueden llegar a ser decisivos en alguna situación de los próximos partidos..."Tienes un papel que jugar en el equipo. Te entrenas y vives con el grupo, eres uno más. El resto, jugar el partido es cosa del seleccionador", explica Reina. "Son el mejor ejemplo. Tienen un comportamiento exquisito", reconoce Del Bosque. Y amplía: "Los que no juegan son más importantes de lo que la gente piensa". Son suplentes y viven como si fueran titulares. Los suplentes de España contra Irlanda sumaban más títulos que el resto de las Selecciones. Albiol advertía: "Nos gustaría jugar más, pero sabemos que es complicado, solo pueden jugar 14 y no es fácil. Nuestra obligación es estar preparados para cualquier cosa. Tienes que estar listo para lo que se necesite en un momento dado, es tu obligación". Asegura Del Bosque: "Motivar a los que no juegan es un problema de todas las selecciones, pero no hago nada especial para estimularles, no tengo varita mágica, sale de ellos buscar su papel, estar preparados...Gracias a ellos el grupo funciona bien". Es una bendición que nadie esté ahí en la Selección simplemente para calentar banquillo... Ya en mi libro "Apología del fútbol" escribí un capítulo titulado: "Equipos que se abrazan". Y quiero recordar algunas consideraciones. Decía yo ""No hace falta repetir que el fútbol es un deporte de contacto y como sostuviera Konrad Lorenz la agresividad humana es un rasgo innato, producto de millones de años de evolución, para defender territorios y apropiarse de otros. No recuerdo ningún grabado de un cavernícola abrazándose a otro... El abrazo transmite amistad, transfiere entusiasmo, autoafirmación, refuerza el bloque, el grupo es más fuerte. No digamos si el abrazo se extiende a la grada, la cadena que se forma puede resultar electrizante y la energía se propaga a todo el estadio..." Yo sé que Vicente del Bosque leyó mi libro pero desconozco si se acordaba de este pasaje cuando reclamaba el otro día un gesto colectivo que nos lleve a todos a unirnos en esta preciosa aventura. Porque todos los españoles estamos metidos en ese vagón de este lindo viaje, no solo los profesionales. En realidad es que el fútbol nos hace felices en todo lugar y situación. Y llegarán más éxitos cuanto más unidos estemos. Incluso abrazados... Pero la solución del Campeonato más adelante... MAROGAR (21.junio.2012) Otras noticias - Editorial y Opinión
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